Créditos hipotecarios: una ventana de oportunidad que vale la pena mirar

Por Hernán Goicoechea

Copete

En Argentina sabemos que las condiciones pueden cambiar rápido. Hoy el crédito hipotecario volvió a estar disponible y, aunque no es una herramienta para todos, puede abrir posibilidades que hace algunos años no existían. No se trata de salir corriendo a endeudarse. Se trata de algo mucho más simple: informarse, hacer números y saber si esa oportunidad puede tener sentido para vos.

A veces, todo empieza por averiguar

A fines de 2017 vivíamos con Adriana y nuestros dos hijos en Villa Luro.

Era un PH moderno de dos ambientes con terraza. Con el tiempo habíamos construido una habitación arriba: primero fue mi estudio y después terminó siendo nuestro dormitorio cuando nuestro hijo mayor empezó a necesitar su espacio.

Nos arreglábamos.

Pero en 2016 había nacido Bauti y la realidad era que la casa empezaba a quedarnos chica. Incluso había cuestiones muy cotidianas: en la planta alta no teníamos baño y durante la noche había que bajar.

Adriana veía con mucha más claridad que yo lo que iba a pasar unos años después.

Fue ella quien empezó a insistirme:

“Averiguá por los créditos UVA.”

Mi reacción inicial tuvo un poco de todo: miedo, fiaca y esa tendencia tan humana a pensar que, si hoy todavía podemos acomodarnos, quizás no hace falta hacer nada.

Además, los dos éramos autónomos. Ni siquiera sabía si íbamos a calificar.

Hasta que un socio me pasó el contacto de una persona de Banco Ciudad y me dijo:

“Llamalo. Averiguá.”

Lo hice.

Y cuando descubrimos que era posible, todo cambió.

Entramos justo

Pusimos nuestro departamento en venta. Se vendió en aproximadamente quince días y salimos a buscar una casa.

Había mucha demanda y pocas opciones dentro de nuestra zona y presupuesto, pero finalmente apareció una.

Era bastante más grande y necesitaba reformas, aunque tenía algo que para nosotros era mucho más importante: espacio para crecer.

Recuerdo que mi papá fue a verla antes de que concretáramos la compra. Entró al patio, miró alrededor y me dijo:

“Ya me imagino a estos dos enanos jugando acá.”

Listo.

Era esa casa.

Firmamos en marzo de 2018.

Pocos meses después, el contexto económico cambió y aquella ventana de crédito comenzó a cerrarse rápidamente.

Ahí Adriana me decía:

“¿Viste? Menos mal que nos avivamos justo.”

Y cada vez que pienso en aquella decisión vuelvo a la misma conclusión: si unos meses antes hubiese dicho “después averiguo”, probablemente nuestra historia habría sido diferente.

Hoy existe otra ventana. Pero no es un boom

Actualmente el crédito hipotecario volvió a aparecer en el mercado, aunque todavía en niveles bajos.

En junio de 2026 se estimaron alrededor de 1.850 créditos hipotecarios en todo el país, un volumen que todavía se encontraba aproximadamente 50% por debajo del mismo mes del año anterior.

Es decir: el crédito existe, pero está lejos de ser masivo.

Hoy entidades como Banco Nación, ICBC, BBVA y Banco Ciudad mantienen distintas líneas hipotecarias activas, con condiciones que varían según el banco y el perfil del cliente.

¿Van a mantenerse estas condiciones durante años?

No lo sabemos.

Y justamente por eso creo que quien hoy tenga ingresos relativamente estables, algún ahorro o una propiedad para vender y necesite financiar una diferencia, debería al menos analizarlo.

Averiguar no significa tomar un crédito

Esta parte para mí es fundamental.

No creo que un crédito hipotecario sea para todo el mundo.

Es una obligación de muchos años y, como los créditos UVA se actualizan, requiere capacidad de pago, cierta estabilidad y entender bien el compromiso que se está asumiendo.

Alguien con mucha incertidumbre laboral, por ejemplo, probablemente deba ser especialmente prudente.

Pero una cosa es decidir que un crédito no es conveniente después de analizarlo.

Y otra muy diferente es descartarlo por miedo sin siquiera saber si uno podría acceder.

También veo muchas familias que ya tienen una propiedad y no necesitan financiar una compra completa. Necesitan vender su vivienda actual y utilizar el crédito para cubrir la diferencia que les permita llegar a una casa más adecuada.

Fue, en esencia, lo que nos pasó a nosotros.

Primero entender. Después decidir.

En GEI solemos acompañar justamente ese tipo de proyectos: familias que necesitan vender para comprar y quieren saber si el crédito puede ayudarlas a completar el camino.

Para quienes desean analizar la alternativa, contamos además con un canal directo con BBVA. Hacemos un primer filtro, los ponemos en contacto con nuestro comercial asignado y, si avanzan, un coordinador de crédito del banco acompaña la gestión. Desde nuestro lado podemos realizar seguimiento para que el proceso inmobiliario y el crediticio estén coordinados.

La evaluación y aprobación del crédito, por supuesto, corresponden exclusivamente al banco.

Y también recomiendo consultar otras entidades y comparar alternativas.

Porque el objetivo no es sacar un crédito.

El objetivo es saber qué posibilidades tenés.

Si algo aprendí de aquella experiencia de 2017 es que algunas decisiones importantes empiezan con un paso mucho más pequeño de lo que imaginamos:

averiguar.

Si hoy estás pensando en comprar tu primera vivienda o necesitás vender para llegar a una casa más cómoda, quizás valga la pena conversar, hacer un primer análisis y entender si el crédito puede ser una herramienta para tu proyecto.

Después habrá tiempo para decidir.

Porque informarte no te obliga a tomar un crédito.

Pero puede evitar que mañana descubras que dejaste pasar una oportunidad que hoy sí estaba disponible.